Cuarto chakra: Anahata

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El cuarto chakra “anahata” está situado cerca del corazón y posee analogía con la glándula endocrina llamada timo.

Como centro energético es el que se localiza en el medio del ciclo septenario de los chakras. Precisamente ello posee claras analogías con sus virtudes, poderes y atributos, los cuales se encuentran en conexión con la idea de equilibrio, armonía, fusión, amor, suavización, etc.

La relación planetaria de Anahata es con el planeta Venus y su elemento es el cobre, el cual utilizamos precisamente como material conductor.

El centro del corazón posee relación directa con la capacidad de amor, de felicidad, de sensibilidad artística y de paz en el ser humano. Su despertar permite el estar en equilibrio con las circunstancias y con uno mismo. Se ha dicho que el ser humano ha de ir despertando progresivamente la energía que reside o radica en la base de la columna vertebral, para ascenderla hacia los restantes chakras uno por uno pero, en cualquier caso, hay personas que poseen un mayor desarrollo en alguno o algunos de sus chakras.

El ser humano por lo general recibe en forma de choques, problemas y apuros los embates de las fuerzas circundantes.

Anahata y Venus posibilitan la canalización adecuada de esas energías, consiguiendo el preciado equilibrio y armonización entre el microcosmos (interioridad humana) en sus niveles físico, emocional, mental y espiritual, por un lado, y el macrocosmos (universo externo), por el otro.

Es bien conocido en magia el efecto de contacto, de enchufe, de chispazo, de pirámide, etc. según el cual la unión armónica entre las energías concretas (terrestres) y las abstractas (celestes) produce un efecto de luz, al igual que sucede con los dos polos de la corriente. Pero igualmente hay que entender que la unión de los dos polos de la corriente puede producir tanto luz y trabajo como también un correntazo, dependiendo del uso que se le de a esa energía.

Anahata da la capacidad de balancear las diferentes situaciones y de conseguir lo que poseen los árboles para soportar la fuerza del viento: un punto medio entre la dureza y la flexibilidad.

La armonía de movimientos, la sonrisa, la imagen personal, la moderación, el sentido común, etc. son cualidades venusinas.

Pero en el plano de la psicología profunda Anahata da la posibilidad de elevar y equilibrar las energías de carácter enfermizo, morboso y negativo: la curación de ciertas enfermedades, la autocuración, la invisibilidad psíquica en las circunstancias que lo requieren, la posibilidad de “limpiar” los ambientes psíquicos, la comunicación con los animales y con las plantas, etc. son algunos elementos que indican que Anahata produce la introducción en el domino, maestría o manejo de la magia.

No podemos pasar por alto el simbolismo del corazón para todas las culturas antiguas y para los diferentes sistemas esotéricos y parapsicológicos. El corazón de los enamorados, el Sagrado Corazón de Jesús, el corazón de piedra, etc. son algunos de los conceptos o ideas que solemos manejar en torno el cuarto centro de energía.

En el siguiente tema dedicado a los chakras estudiaremos cómo se manifiestan los desbalances y desequilibrios en cada uno de estos 7 centros energéticos, puesto que no sólo se trata de despertar la energía de estos centros, sino de hacerlo de forma equilibrada, es decir, por el lado blanco del asunto.

Así, especificaremos en dicha lección los comportamientos y cualidades psicológicos a los que da lugar la activación equilibrada o desequilibrada de cada uno de los 7 centros vitales sutiles.