Yoga para niños: la respiración

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Las clases de yoga deben hacerse en un ambiente limpio, ventilado, y silencioso para lograr el máximo de concentración posible. Se pueden usar colchonetas o alfombrillas destinadas a este propósito. Los niños pueden estar completamente descalzos o sin zapatos pero con los pies cubiertos con calcetines de algodón.

Aunque se podría realizar en cualquier momento del día, el ideal es por las mañanas, de esta manera nos servirá para mantener a los niños más relajados durante el resto del día. Se recomienda también que se evite la toma de alimentos sólidos en las dos horas previas a comenzar las clases.

La respiración es probablemente una parte de las partes más importantes del yoga. El inspirar y expirar por la nariz es esencial para que el niño llegue a obtener el equilibrio necesario para comenzar con la práctica de las posturas.



Cuando se llega a controlar la respiración, el maestro comenzará con las posturas. El sentido de las posturas es, relajar comenzando desde los órganos exteriores, para ir calmando a los órganos interiores.

La meditación guiada para niños es cada vez más practicada por los padres. Siguiendo unos sencillos pasos de meditación los niños conseguirán relajarse y llegar a un estado de paz y tranquilidad. En el yoga con niños, las posiciones deben paracticarse más despacio que con los adultos. Lo ideal, al principio, es que aprendan a respirar, a relajarse y una vez conseguidos estos dos objetivos, lograr un estado importante de concentración.

El yoga para niños debe convertirse en un juego para ellos. No se les puede exigir que repitan las posturas continuamente, porque lo único que se conseguirá es aburrirles.

Es crucial variar las posturas y los movimientos, de forma muy lenta, y siempre con un ritmo similar en que los pequeños no pierdan la concentración.