Postura de yoga: La Silla

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Postura de yoga La Silla

La Asana o postura de yoga conocida como la postura de la Silla parte de una posición similar a lo que conocemos comunmente como "sentedillas". La postura de la Silla es una posición de cuclillas que nos conecta con la tierra. La Asana de la Silla es buena para estimular músculos como el corazón o los músculos de piernas y brazos.



Te aconsejamos que antes de ponerte a practicar la portura de la Silla, tomes la decisión de cuántas respiraciones quieres aguantar en esta posición, para marcarte un reto y trabajar también tu fuerza de voluntad. La voluntad también puede trabajarse con el resto de las posturas de yoga.

Cómo hacer la postura de la silla en yoga

  1. Completamente erguidos, rectos, de pie y perpendiculares al suelo. Con los pies separados a la altura de las caderas. Coge aire, extiende los brazos por encima de la cabeza y estira la espalda.
  2. Suelta el aire mientras doblas el cuerpo con una flexión hacia adelante. Acerca el pecho a los muslos, llevando las manos al suelo. Vuelve a coger aire y entonces flexiona las rodillas para lograr bajar los muslos hasta conseguir una línea paralela al suelo.
  3. Haz fuerza contra el suelo con las plantas de los pies y levanta los brazos y el pecho hacia adelante, alejándolos de los muslos. Sigue elevando el pecho y siente como te estiras desde la punta de los dedos hasta los brazos. Manten los muslos paralelos al suelo, mirando haia adelante. Respira, inhala y exhala de forma suave durante varias repeticiones, manteniendo esta posición. Sube los esquiones hacia el cielo, inclinando la pelvis hacia adelante, mientras presionas los talones contra el suelo. Siente el esfuerzo que están haciendo tus músculos.
  4. Suelta el aire y estira los brazos por encima de la cabeza mientras colocas la columna en posición vertical. Inclina la pelvis en direcciñon contraria y mete el cóccxi como si aplastases la parte inferior de la columna. La parte inferior del abdomen desplázala también hacia la columna.
  5. Sube la parte superior del cuerpo desde las caderas. Preocura que tanto la espalda, el pecho, como los brazos se aproximen lo máximo que puedas a la postura vertical, mientras acentuas más las cuclillas.
  6. Desplaza tu peso hacia atrás para evitar que las rodillas queden muy adelantadas en realación a la línea que forman con los tobillos. Ahora estás trabajando al máximo los músculos de los muslos. Si la tensión muscular te lo permite, une las palmas y manten las postura durante varias respiraciones. Afloja mientras coges aire, empujando la espalza hacia arriba con los brazos, y vuelve así a la postura inicial, conocida como la Postura de la Montaña.